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Un gesto tan habitual como es morderse las uñas puede pasar desapercibido a ojos de los demás. Pero no para nuestra boca. Este pequeño gesto puede conllevar consecuencias para la salud de nuestros dientes y boca. No solo las obvias para tus dedos, si algunas más graves que afectan al desgaste de tus dientes.

Desgaste dental

La ingesta continuada de uñas y su consecuente mordisqueo es capaz de desgastar el esmalte de los dientes mediante pequeños traumatismos. Afecta especialmente a los incisivos y en casos extremos puede astillar y fracturar las piezas dentales.

Problemas en la mandíbula

Aquellas personas que se desarrollan el habito de morderse las uñas ponen a prueba su mandíbula. El morderse persistentemente las uñas puede pasar factura a las articulaciones de la mandíbula provocando incluso problemas y dolor a la hora de masticar alimentos. Existen estudios que sostienen esta relación.

Problemas bacterianos

El contacto prolongado de las uñas con las bacterias que nos rodean es fácilmente trasladable a nuestra boca. Este trasvase aumenta considerablemente el riego de contraer infecciones en la boca y convierten a esta en la puerta de entrada para bacterias que pueden afectar a tu organismo. Un estudio del departamento de Dermatología de la Universidad de Pensilvania concluyó que debajo de las uñas la cantidad de bacterias es muy superior al resto de zonas de la mano.

Halitosis

En el caso del mal aliento, la relación con roer las uñas se fundamenta en el traspaso de bacterias desde la zona subungueal a la boca, la presencia de determinadas bacterias puede contribuir al desarrollo de halitosis más aún en el caso que se haya generado una infección.